miércoles, 21 de enero de 2015

Melodía a una carta...


Sin enfrentar su entorno, sin reclamar el amor, a sí dió por terminada la canción, la melodía que bailaba en su imaginación con un caballero al que pertenecía su corazón.
Triste, callada, su camino continuó...
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Dulce sueño acallado de una señorita, su entorno no la permitía sentirse amada. Honesta y apocada, de injusticias sin nombrar y amores sin reclamar. 

Atardecía y en la sala de espejo y plata, su amado danzaba, ruborizada, callada, ni una palabra de su boca asomaba.
Quería chillar, gritar al mundo: "En esos brazos quiero estar, tener su amor verdadero, mi alma, mi amor sincero"
Asomada hacia la mar, soñaba, sin osar mirar a aquella sala en la que su caballero se hallaba.
El destino puso en su camino aquella oportunidad y sin mediar palabra él asió su cintura con tacto, la llevo hasta la arena de la playa, la miró a los ojos, danzaron...

Y baila, suave, arrullada por los brazos que anhela. Y siente volar, su corazón a punto está de estallar.
Alas abiertas, bien parecido a las de un ángel su vestido al vuelo y el cabello suelto, arrullado por el viento.
Al compás del corazón, suave nota, delicada, se siente en el paraíso, por su amor iluminada.
Como danzar sobre nubes, melodía que eleva al cielo, donde ríe, donde abraza, donde el mundo es un pañuelo que vuela al ritmo de su amor y deseo.

Solo ellos, la música, los latidos y esos minutos de ensueño: 

- "Que no pare la música, que sus brazos sean firmes y que me abrace hasta la madrugada..."
Escucha el silencio entre acordes, el corazón palpita a ritmo. En su mente se forman palabras, fluyen. Se deja llevar observada por su mirada y comprende que el tiempo camina a su antojo, que no hay tiempo perdido, que solo el más tímido pierde. Desbocada se lanza escuchando de su boca aquellas palabras prohibidas por ella misma:

- "Te quiero"



Por un instante su corazón se acelera, su alma brilla...

El no habla...

Y el tiempo pasa...

- "Caballo galopa, galopa con ganas, lleva a mi amada esta carta perfumada. Solo tu galope puede alcanzar destino, su alma, mi desvelo apagar, mi corazón hacer volver a palpitar.
Galopa con ganas, no desfallezcas y vuelve, vuelve pronto, consigue respuesta a mi carta.
Por favor trota, por campos, montañas y caminos. Consigue llegar sin parar y levantar polvo con tu paso al trotar...
Y a tu regreso, heno dorado, un lazo de seda por brida y reposo entre algodones, mi buen amigo."



Un caballero mando una carta, secreta, soñando respuesta de regreso y felicidad. 

- "No existe amor que no se pueda soñar. No hay sueño que no pueda ilusionar. Ilusión que no se pueda alcanzar."

Su caballo trotó, no desfalleció pero no encontró destino pues la amada partió con el corazón destrozado por no escuchar las mismas palabras, creyó aquello un sueño, un sueño terminado.

 Y es que el tiempo no espera, la oportunidad es traicionera si no la aprovechas a la primera...



Mar, rosa azul.