jueves, 22 de enero de 2015

Alcanzar una sonrisa.


Días en que no puedes alcanzar la sonrisa, la belleza de la vida, las pequeñas cosas y sientes que las fuerzas se escapan...
Una sola melodía es capaz de evadirte de tanta tristeza y volverla añoranza, melancolía, recuerdos de una infancia.
Emocionarse, dejarse llevar por las notas sublimes, los acordes de un violín y empezar a abandonar la tristeza.
La piel erizada y quizás unas lágrimas que salen del alma, que limpian y dan paz para volver a batallar.
Una lucha inagotable de una compañera incansable, indeseable que estará conmigo el resto de mi vida...
Y sin darme por vencida, buscando cada día una salida de mi realidad.
Suspiro, enjuago lágrimas y sonrío ante la belleza del arte, de la vida.



Son los detalles que hacen sonreír, que hacen vivir sonriendo y el gran detalle de una compañera de fatigas y sonrisas que me envía tan sublime melodía la que me consigue esta sonrisa. Gracias Nuria!!!!

Mar, rosa azul.