sábado, 17 de enero de 2015

Espero no enfadarte pero...

Espero que nadie se enfade por lo que estoy a punto de escribir, si te ofende de algún modo ahí va mi perdón por adelantado pero es lo que pienso, y pocas veces me meto en estos berenjenales.

Ya sabemos como va esto de las redes y sus cadenas, siempre se reciben notificaciones para conseguir dinero, amor, y mil cosas más que me resultan de mal gusto. Siempre respeto que las pongáis porque es vuestro muro y para eso está, para poner lo que os apetezca pero, ser sinceros ¿Cuántas veces os veis obligados a continuar la cadena sin que creáis u os apetezca?
Ese es el motivo real. Si observáis esas notificaciones siempre empiezan con una frase que de un modo u otro nos obliga, nos hace temer o nos incita a seguirla. 
Hace tiempo allá por los 70 existía una cadena en la que te llegaba una carta que debías enviar 10 veces o si no te verías envuelta en una serie de acontecimientos fatales ( mejor no entrar en detalles) y yo decidí no hacerla pero alguien de mi familia más cercana si. Los peores augurios se cumplieron y pasé un montón de tiempo, quizás meses culpabilizandome de aquello, cierto es que me pilló en un tiempo de muy baja autoestima ( y de eso se valen las cadenas) El caso es que me di cuenta que aquel suceso me implicaba a mi tanto o más que a mi familiar por lo que empecé a cambiar mi visión dando más crédito a que aquello hubiera pasado igual si hubiera enviado aquellas cartas. A partir de entonces dejé de ver aquello como una amenaza y pensé en el daño que me había hecho terminar creyendo en ellas. 
Cada uno lleva su vida como mejor le parece y es libre de creer en lo que quiera, ahí no voy a meterme pero me veo en la necesidad personal de explicar por qué no contesto a cadenas que me condicionan y que muchas personas se ofenden si no las contestas.

Y ahí va por lo que creo que tenéis derecho a enfadaros.

Ayer me llegó una notificación que su primera frase era: 

Haber quien se preocupa por la amistad como yo...

No tuve en cuenta las personas que pusieron dicha notificación, sé que muchas veces las hacemos por pasar el rato pero mi primera impresión y reacción era contestar algo así:

"Pues yo no, para mí la amistad es lo que tenemos en común, las experiencias juntos... No depende de que te escriba una palabra más o menos bonita, ni que te haga caso en este preciso momento. Si necesitas atención o estás mal, o simplemente necesitas compañía o con quien hablar, avísame y salgo corriendo."

¿Un poco duro? Solo estoy intentando ser sincera.

El caso es que después pensé, bueno, la pongo y ya está no me cuesta nada. Cuando me llegó el mensaje directo ya me di cuenta que me había implicado bastante y que quizás molestase si no la pongo yo, a si que con las mismas la colgué en mi muro.
¡No daba crédito a cuantos me contestaron! ¡Pongo cosas que yo creo mas importantes para lo que a mi significa amistad y no me dicen ni mu!
En fin, sabéis que no es mi estilo obligar a nadie a leerme y jamás insisto o avasallo con la misma entrada al blog ( o eso creo, si no es así dímelo)  pero ayer terminé sintiéndome mal por no ser mi blog centro de atención y no aquella "estúpida" forma de valorar la amistad ( ojo que no se lo llamo a nadie, solo fue lo que pensé)
Todas las personas que me contestaron sé que se vieron obligadas a demostrar su amistad conmigo cuando pusieron su palabra. Solo quiero deciros que pusieras o no tu palabra las amistades sois las mismas con o sin palabra, quiero pedir perdón por obligaros a tal hazaña.
No volveré a seguir una cadena (o esa es mi intención) 
No os pido que no me las mandéis porque no soy quien a decir lo que tienes o no debes hacer.
Y espero que no sea motivo de enfado porque para mi, y digo bien, para mi, es una simpleza perder la amistad por algo así. Si para ti es importante que haga algo dime directamente y no con las palabras que eligió alguien para mantenernos ocupados.

Los siento pero ¡Que bien me he quedado! De esta manera me libro de mis demonios y no le daré más vueltas a la cabeza de si he hecho bien en seguir una cadena o mal por haber molestado a alguien.