martes, 18 de diciembre de 2012

Betsabé, la búsqueda de la sonrisa eterna

En tiempos pasados la vida solo le ofrecía oscuridad. Deprimida y sin nada que le diera esperanza, Betsabé se tambaleaba dentro de su mundo. Todo a su alrededor era triste y sin color, nadie conseguía poner una sonrisa a su bello rostro. Solo sus hijos conseguían mantenerla unida a este mundo.
La fragilidad de su cuerpo le colapsó su mente, no encontraba el camino. El tiempo pasaba y ella caminaba por una cuerda floja que cada vez se movía más, poco a poco caía al vacío.
Betsabé sabía que nadie podía ayudarla, solo ella sería capaz de salir de aquel pozo, pero no veía mas allá de sus propias debilidades.
En algún momento se fijó en el rostro de sus hijos y descubrió que al igual que ella, ellos nunca sonreían como el resto de los niños. Eso hizo que se sintiera culpable...
Por fin, un sentimiento apareció en su horizonte, negativo, pero era un primer paso.
El sentimiento de culpabilidad hizo que se esforzara en agradar a sus pequeños y al no conseguir esa bella sonrisa que buscaba apareció el coraje y la rabia. Su esfuerzo fué mayor y consiguió lo que deseaba, esa bella sonrisa en el rostro de sus hijos.
Cada vez que asomaba una sonrisa en el rostro de Lucas y David, un rayo de luz se abría dentro de su corazón, una luz que brotaba dentro de ese tierno corazón y que daba esperanza de vida a Bet.
La mitad del camino ya estaba hecho pero no conseguía llegar a la superficie.
Su motor era ver sonreír a sus hijos, mas tarde a los que la rodeaban en su día a día pero su sonrisa, su propia sonrisa no aparecía.

El tiempo pasó y sus hijos crecían, ya no necesitaban a mamá para sonreír, sonreían por ellos mismos, eran felices pero... ¿Y Betsabé? Betsabé no, ella solo fingía ser feliz. Creía que no lo necesitaba y la vida le puso en el camino más de una tristeza, más de una perdida. Seguía absorta en hacer felices a los demás. Una última piedra en el camino le hizo una vez más luchar por la sonrisa de una persona querida, esa sonrisa tan difícil de conseguir como cuando se cree que el final está muy cerca dejando en el camino a unos amados y pequeños hijos. Fué capaz de luchar por su sol y ese sol, tan amado la dió una lección de vida, la enseñó como luchar por ella misma, como hacer florecer esa sonrisa tan maravillosa, tan necesaria que perdió en algún momento de su vida en el camino. Aprendió a ver su vida de un modo distinto, a reconocer su valía, a sonreír solo por y para ella. Una vez conseguida esa sonrisa, Betsabé se aferró a ella y se prometió a si misma no volver a perderla.
Al cambiar ella cambió su entorno. La energía que desprendía hacía que todos a su alrededor en algún momento del día sonrieran y disfrutaran a pesar de los problemas. Ahora la sonrisa le pertenecía aunque a veces no resulte fácil, aunque la vida y sus tentáculos se empeñen en borrarla de su rostro... Una lucha diaria por la que no se deja vencer y que afronta con buena voluntad disfrutando de esos pequeños placeres.....


Posdata: Yo quiero aprender, luchar y sonreír como Betsabé, compartir contigo mis palabras, mis sonrisas y esas pequeñas cosas....y ¿Tu quieres compartir lo mismo conmigo?
Aquí te estaré esperando.