jueves, 4 de abril de 2013

Un día para olvidar, un momento para recordar.

La realidad agobia, solo el placer de disfrutar de una pequeña cosa por un momento la hace más soportable.
Cuando todo parece negro hay que buscar ese rayito de luz que nos da un poco de claridad.

Hoy fue uno de esos días en los que cuesta tanto encontrar un pequeño placer.

Trabajo, dolor, problemas, dolor. Sin capacidad para pensar, leer, disfrutar... más dolor. Mezclada en la rutina dejo que el tiempo pase, se hace eterno y por fin, en una rutinaria actividad salgo a la calle, luce el sol y escucho en la radio del coche mi música, aquella que me saca de la rutina.
Mientras espero bajo la ventanilla del coche (persianilla como diría mi abuela) notas una suave brisa, se agradece. El sol se refleja en el retrovisor y escucho la música, esa que siempre remueve algo en mi interior, siento paz y ese instante, corto, se mantiene en mi mente el resto del día.
Solo eso, solo por eso ya mereció la pena el día de hoy.
Un día para olvidar, un momento para recordar.


PD. La verdad, no se que es más correcto: "ventanilla" o "persianilla" al fin y al cabo bajas un cristal. Ni uno, ni otro ;-)


Mar, Rosa Azul