domingo, 16 de noviembre de 2014

La soledad

Amparada en el silencio de la noche
retomando hábitos abandoados,
entre insomnio y letras desgastadas.
Asi me hallo.
Envuelta en el halo del dolor,
de la fatiga extrema sin justificar
y el absurdo temor al no retomar,
al no retornar a la normalidad.
Y en lo más profundo de mi ser
me siento inusitadamente dichosa,
con mucho que agradecer
a la vida, a mi gente,
a los pequeños placeres
que aún me hacen sonreír,
o reír, o carcajear,
o simplemente disfrutar de mi tiempo.
Ese tiempo del que se compone la vida,
que no se detiene y se acaba.
Por eso medito
en el silencio de la noche,
de todas las noches de soledad
porque:
"La soledad no me debilita, me fortalece me llena de algo extraño que me nutre, de noche me habla, me cuenta cuentos, historias que son verdad."
Palabras certeras 
de Chavela Vargas,
con sentimiento
y verdad, mucha verdad.



Mar, rosa azul.