domingo, 27 de enero de 2013

Fibromialgia, mi día a día.


Me pregunto como sería un día sin ningún dolor, sin ninguna limitación física. Solo puedo imaginar y recordar vagamente esa sensación. Tengo otras sensaciones que pertenecen al presente y no pude conseguirlas en el pasado... Esa sensación de cargar con el dolor a cuestas pero con una sonrisa, esa sensación de ganarle una batalla diaria por haber podido disfrutar aunque solo sea de una pequeña cosa.
Quitarse las depresiones, ansiedades de en medio y aprender a vivir con esas limitaciones. Sentir la necesidad de seguir, no mirar atrás y esa maravillosa sensación de ser comprendida después de tantos años, de no tener que reclamar y desahogarte cada cinco minutos porque nadie escucha.
Creo que después de todo, soy afortunada, por haber aprendido como andar por un camino lleno de piedras y seguiré aprendiendo con mucho empeño, porque estoy segura, que habrá un día en el que tropiece, habrá un día que caiga y espero que ese día pueda contar con al menos una persona que me acompañe, con paciencia y una gran sonrisa para alumbrarme.


Mar